Francisco Herranz
CEO
Enala
Hemos cambiado de lenguajes, de arquitecturas y de forma de desplegar tantas veces como ha hecho falta. Lo que se mantiene es quién dirige la empresa, cómo trabajamos y clientes que siguen con nosotros más de quince años.
Cuatro cosas que acordamos antes de empezar y que puedes dar por hechas durante todo el proyecto. Son las mismas en todos los encargos, tengan el tamaño que tengan.
Qué se entrega, cuándo y por cuánto, por escrito y antes de que arranque el trabajo.
Desde la primera conversación hasta la puesta en producción. Conoce tu proyecto de memoria y responde de él.
Se entrega con la documentación necesaria para que tu equipo lo lleve desde el primer día.
Evolucionamos el sistema conforme lo vayas necesitando y respondemos de las incidencias, con el mismo equipo que lo construyó. Y si hace falta alojarlo, nos ocupamos.
Hablamos directamente, sin intermediarios, con el departamento que tiene el problema: marketing, recursos humanos, operaciones o calidad. Analizamos el proceso con quien lo usa cada día, y hablamos de plazo, de coste y de qué cambia el día que el sistema esté funcionando.
Nos sentamos con el departamento de tecnología para asegurarnos de que sus reglas y sus estándares se cumplen en el proyecto. Desplegamos donde ellos digan y documentamos para que su equipo pueda mantenerlo.
Definición, arquitectura, desarrollo, integración con los sistemas que ya están funcionando, puesta en producción y evolución. Todo dentro del mismo encargo y con el mismo responsable. Cuatro cosas que casi siempre se combinan en el mismo proyecto:
Nos cuentas qué hay que sacar adelante y te decimos cómo lo haríamos, con qué plazo y por cuánto.
Te contestamos personalmente. La primera conversación no compromete a nada.